Creo que es importante que una ciudad con tanta importancia en la vida de un estudiante en Helsinki como es Tallin, tenga su propio artículo.
Para quien no sepa situarlo en el mapa(en esta vida tiene que haber de todo…) aquí os pongo un enlace con datos básicos de la ciudad.
Tallin se ha convertido en una especie de segunda casa. Quizás exagero un poco, es verdad, pero ya fuimos dos veces y según mis pronósticos volveremos a visitarla al menos en otras 3 o 4 ocasiones. Merece la pena tanto trasiego en ferry? Como diría Paco Porras: Afirmativamente, sí (por ahí hay alguno que cojerá la coña).
La ciudad es muy muy muy bonita. Pequeña, coqueta, medieval; nada comparado a la sobriedad “semi-rusa” de Helsinki(ni mejor,ni peor; simplemente diferente). Digamos que es una especie de Toledo a lo Báltico. Calles pequeñas, esquinas oscuras, alguna que otra cuesta, iglesias muy bonitas…vamos, toda una gozada el poder pasear por allí.
Pero claro, tampoco pequemos de ingenuos. A Tallin el 9 de cada 10 visitantes no van por el “plano cultural”. A parte de todo ese encanto medieval, en la capital de Estonia nos encontramos precios que, para una persona que vive en Finlandia, son totalmente irrisorios:
- Caja de 24 cervezas a más o menos 6€
- Cartón de tabaco Marlboro a 17€
Y es que estos dos productos se convierten en el objetivo estrella de una estancia en Tallin. También hay que añadir que muchos otros objetos de todo tipo(camisetas, cosas de hierro y madera, instrumentos de música) tienen precios que rozan el absurdo.
Pero dado el carácter “ilustrativo y docente” de este blog, pasemos a explicar cómo se desarrolla un viaje “estándar” a Tallin(lógicamente, desde Helsinki).
Existen diferentes compañias que te llevan hasta la capital de Estonia; pero sin duda, la más barata es TallinK. El viaje estándar son 22-27€(ida y vuelta) dependiendo del día de la semana. El ferry sale del embarcadero oeste de Helsinki(bus directo desde la estación central de trenes) a las 9 A.M. Se supone que hay que estar 45 minutos antes, pero está comprobado que si llegas a las nueve menos cinco no te quedas en tierra. Cuando te subes al ferry tienes por delante tres horas y cuarto de “crucero” por el Mar Báltico. Pensareis: menudo coñazo… Pues no! Porque el ferry Meloodia(ese es su nombre) es la cosa más chabacana y parecida a “Vacaciones en el mar” que te puedes echar a la cara. A mi es que la palabra ferry me sonaba a “barco cutre que hace travesias cortas del tipo ‘ir a Tabarca”. Pero no; el Meloodia cuenta con “todo tipo de comodidades”: Diferentes pubs, bar de espectáculos, supermercado y tienda de perfumes(sin impuestos),etc,etc. Por lo que, con un poco de nuestra parte en integrarse en la ‘dinámica’ del ferry, las tres horas y pico de trayecto se pasan volando(tened cuidado con las máquinas tragaperras de pocker; que enganchan…y mucho…quien avisa no es traidor).
Tras llegar a Tallin a desembarcar corriendo y direis: por qué coño voy a querer desembarcar de tan “inmenso centro de ocio”? Pues porque aquí viene la parte mala(malisima) de ir a Tallin y volver en el mismo día. El ferry llega a las 12:15 y el de vuelta sale a las 16:00. Por lo que, si le quitamos el tiempo que se gasta en desembarcar y embarcar…nuestra estancia en la ciudad se reduce a tres horas escasas. Por lo tanto: 3 horas de ida+ 3 horas de estancia+ 3 horas de vuelta= viaje a Tallin.
Claro, Tallin no es muy grande; y más si solo te centras en visitar la parte antigua….pero es que tres horas no te dan para nada. Todo esto si vas con “fines culturales”; porque como ya dije, al 90% de los visitantes con esas tres horas están más que contentos. El tiempo justo para comprar toda la cerveza que puedas llevar(y la que no puedas también). Es impresionante ver como, en el viaje de vuelta, la gente lleva carritos enteros con cajas de cerveza. En el blog de Sergio, podreis leer un artículo en el que cuenta como, por avaricia, sufrió las consecuencias de la “cerveza de Estonia”. Nosotros, María y yo, como cerveza bebemos más bien poco, nos centramos en recorrer la ciudad(acompañados por Guille, que estaba aquí de visita), en hacer alguna compra para casa(cucharas de madera y tal) y de cartones de tabaco.
La otra modalidad de viaje, mucho más interesante bajo mi punto de vista, es el de contratar un viaje ida y vuelta con una noche de hotel. Y aquí vuelven de nuevo los precios absurdos. El hotel al que fuimos, y al que seguiremos yendo, es el Vana Wiru; un hotelazo de 4* en el mismo centro histórico de la ciudad, y en el que el precio de la doble oscila entre los 120 y los 190€ por noche. Pues pillando el paquete de “ferry+hotel” que oferta TallinK todo te sale, según los dias, por 80€. Y os aseguro que merece la pena. Llegas a Tallin a las 12 de la mañana de, por ejemplo, un sábado. Te das un paseo, comes en alguno de los maravillosos restaurantes medievales que hay. Ves algo por la tarde, tomas alguna cerveza por la noche y te vas a tu hotelazo de 4* a dormir. Desayunas en un buffet de la leche y aun tienes toooda una mañana(hasta las 15:30) para comprar, pasear o ver lo que quieras. Vamos, que entre esto y estar solo tres horas en la ciudad, no hay color.
El viaje de vuelta es un show(merece la pena meterse el viaje de 3 horas solo para volver en el ferry). La gente va ultraborracha( me rio yo de la “juventud alcoholizada” en el Estado Español) y para colmo hay un karaoke y baile. O lo que es lo mismo; tres horas de caras de asombro por nuestra parte que son “amenizadas” por borrachos(y borrachas, que las hay, y muchas) cantando los grandes exitos ochenteros de Finlandia(el otro dia encontré el video que usan en el Karaoke en la biblioteca; un dia de estos lo analizo) o de parejas que intentan bailar mientras hacen el ganso o se arrastran por el suelo. En resumen, que igual que al menos una vez en la vida debes visitar la Torre Eifel o el Coliseo de Roma, al menos una vez(si es posible que sean varias) tienes que vivir un viaje de regreso a Helsinki desde Tallin en nuestro “entrañable centro de ocio”: el ferry Meloodia.
